martes, 18 de junio de 2019

A 14 años de esta profética editorial de Jorge Rulli que ya hoy es realidad




Recuperamos la dignidad frente al oprobio de las leyes del olvido.
Pero queremos volver a la jubilación de reparto y viajar en tren en paz. 


A principios de esta semana la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final una desición que ha hecho historia, nos ha reconciliado con nosotros mismos y que nos ha hecho superar muchas vergüenzas, que ha puesto o que ha dado un paso importante en cuanto a la recuperación de nuestra propia identidad y de nuestraautoestima. También en esta semana y después de 50 años de olvido hemos podido recordar a los mártires de aquella masacre que sufrió Buenos Aires, ciudad abierta, atacada, bombardeada, ametrallada por sus propios aviones de la Marina de Guerra. Me refiero a aquel infausto día del 16 de junio de 1955.

No es poco poder recuperar nuestra dignidad frente al oprobio de las leyes del olvido, del olvido del genocidio. No es poco poder recordar las agresiones sufridas por nuestro pueblo hace 50 años cuando comenzó esta espiral de violencia terrible de la cual hemos salido a través del proceso democrático. No es poco. Sin embargo lo paradójico es que si bien podemos homenajear a los muertos, aquellos muertos y que podemos ahora volver a juzgar o juzgar a los genocidas que escaparon a través de los decretos del menemismo o de las leyes del menemismo, todavía por ejemplo aquellos que salimos del "reparto", de la jubilación de reparto no podemos volver a ella y no es poco lo que desearíamos: volver a la jubilación de reparto de la distribución y salir de las empresas privadas. No es poco. Hace muchos años algunos luchamos, algunos que fuimos engañados, que no se nos avisó que teníamos que renovar neutro compromiso con el Estado y sin embargo no hemos podido volver; y del tema paradójicamente ni se habla. Como de tantas otras cosas.

También quisiéramos poder viajar en los ferrocarriles de Scalabrini Ortiz, sin esta situación vejatoria que vivimos en el Gran Buenos Aires, donde los pasillos parecen cárceles de rejas y de alambres de púa y donde uno avanza custodiado, como una manada, por hombres de seguridad con bastones de goma. Echamos de menos al viejo vendedor de boletos, al trabajador ferroviario  echamos de menos porque parece que la policía privada maneja hoy los ferrocarriles. Que no sabemos nunca que horario tienen, que se suspende a capricho. Tantas paradojas. Quisiéramos poder volver a tener lentejas con un precio sosén, que pueda resolver el hambre de los argentinos. Y hoy que se gobierna por decreto fundamentalmente, sería tan fácil hacer un decreto ¿verdad?, para que la lenteja vuelva a tener un precio, por ejemplo no mas de 1,50 ¿Por que no?, si la soja puede permitirlo las retenciones a la soja puede permitir un alimento típico en la mesa de los argentinos a un precio accesible, ¿por que no? ¿Por que no? A menos que hayan exigencias profundas que impidan tocar el modelo. A menos que el nudo del poder diga: hay cosas que no se tocan. Sí las leyes de impunidad, si el 16 de junio, pero no el corazón del poder político del modelo y a eso tenemos que ir. Allí tenemos que provocar cambios.

No es momento fácil este, nunca los fueron los momentos preelectorales. Alguien decía: las luchas sociales unen y los momento preelectorales desunen. Es un momento difícil por decirlo de manera elegante, con muchas tensiones, sobre todo para aquellos que no estamos en la política partidaria. Pareciera que lo peor de cada uno sale a la luz y aún aquellos que estamos distanciados de la vida política partidaria nos sentimos rodeados de pequeñas traiciones, de mezquindades. Las luchas intestinas parecen que alcanzan a todo el país. No se sabe porqué, no se sabe que se pelea. Quizás espacios, control de espacios, de mamíferos espacios que nos llevan a enfrentarnos los unos con los otros y cada uno preservar un poquito, algo que lo identifique, algo que le dé seguridad. Estamos todos esperando que pase esto que volvamos a levantar la mira. Que volvamos a hablar de ideas, de proyectos, del país, de la grandeza del país y de la felicidad del pueblo.

El modelo de representación no es democrático, hace mucho que está en crisis, hace mucho que va empeorando, porque es un viaje de idey lamentablemente el modelo de la representación ha falseado el modelo de la democracia y ha tomado el Estado como botín. Cambiarlo no va a ser fácil. Lo de 2001 fue una reacción espontánea de la gente frente a eso y fue ayer nomás. Quizá sea necesario que pasen muchos años para sacar conclusiones y para ver los resultados de 2001 o quizá se requiera que la gente, como ayer frente a la casa de chabán, vuelva a las cacerolas para manifestarse en la medida que los modelos de representación no hacen lugar a la ciudadanía, no hacenlugar a las organizaciones de la sociedad civil, en la medida que los modelos de representación no expresan los sentimientos profundos de la gente.

Lamentablemente, y en buena medida, la clase política parece no sacar conclusiones, parece no aprender de las crisis acumuladas a los largo del los últimos años y las nuevas promociones, mas jóvenes, más jóvenes que los viejos políticos que hicieron camino al andar, estas promocionesrepiten muchos de los gestos heredados. Que capacidad de reproducirse. Sorprendente...

Nos conmueve la crísis de corrupción en Brasil.

Brasil nos conmueve con una cirsis profunda, una cirsis de corrupción y uno se pregunta: como es posible que un partido popular, que un partido de militantes como lo era el PT pueda sobrellevar el modelo brasileño de subordinación a las grandes cerealeras como Monsanto, donde se acepta el chantaje de la biotecnología de las semillas que fueron contrabandeadas desde la Argentina y donde no se avanza con la reforma agraria prometida, decíamos, si esos militantes pueden aceptar este modelo, la cautela y la paciencia que se les exige, sin algún grado de corrupción. Y lo llemos a Fray Betto que dice: "..así como el desarrollo social debe en principio preceder el crecimiento de los índices económicos, también la ética debe regir la política y orientar la economía. Cuando se invierte el orden de esos principios se entra en un atolladero, sobre todo al someter al juego político a los intereses económicos y en nombre de la robustez de las arcas públicas y privadas se pone la ética de lado", palabras de Fray Betto.

Si no se trabaja para el pueblo si no se recupera la mística, si no se reconstruye el Estado y si no se tiene una estrategia clara de a donde queremos ir, de que este nuevo debe ser un proceso de liberación o dependencia, es muy difícil, pero muy difícil evitar algunos importantes grados de corrupción.

Acabo de volver del Chaco donde estuvimos invitados a un Encuentro del Chaco Sustentable, organizado por la Univerdidad Tecnológica Nacional, para hablar del modelo de la soja y sus impactos sobre la provincia del Chaco. En pocas palabras podría decirles que el Chaco es una provincia absolutamente devastada. La mas pobre de todas las provincias argentinas, la que cuenta con mayores índices de indigencia y que también por subalimentación tiene la mayor cantidad de niños con problemas intelectuales y esto es irreversible. La desnutrición hace estragos en la Provincia del Chaco y el sistemarepresentativo ha alcanzado índices de violencia, de corrupción y de falta de representación inverosímiles. La violencia campea hasta en los mas pequeños municipios de la provincia del Chaco donde las voluntades se compran con  vales de dos pesos. Donde gente que ha tenido el valor de denunciar por una radio de la iglesia, por una FM, algunas pequeñas situaciones fueron agredidas, les aflojaron los tornillos de las ruedas del auto, le quemaron la casa... Uno escucha las anécdotas de la provincia del Chaco y pareciera estar en otro país. Y no estamos en otro país, estamos en lo que parece ser el límite del modelo de agriculturización. La provincia que primero va a caer. La provincia que primero va a conocer el colapso ambiental de la soja. Porque los suelos del Chaco son de tipo 4, quiero decir, no todos los suelos pero sí la gran mayoría de los suelos del Chaco son de tipo 4, donde apenas está recomendada la ganadería y a lo sumo muy pero muy ocasionalmente la agricultura. Me parece importante comprender esto: hoy día en estos suelos de tipo 4 se está haciendo soja mas soja, soja al año siguiente y soja al siguiente año. ¿Se comprende?. Esto no tiene futuro. Todo el mundo lo sabe. La clase política del Chaco mira para otra parte y la gente sigue yéndose de la tierra, yéndose del campo y alreddor de la ciudad de Resistencia hay una enorme herradura de asentamientos e indigencia, de niveles que decir que sean africanos sería demasiado porque realmente es mucho peor ya, mucho peor de lo que uno imagina. Es lo que alguna vez fue para nosotros Biafra. Esos son los alrededores de Resistencia hoy y es lo que nos decían los compañeros chaqueños, particularmente los del Centro de Investigaciones Nelson Mandela: lo peor es que ése es el futuro de la Argentina. El Chaco anticipa lo que va a ocurrir en el resto de las provincias argentinas si no modificamos el curso de este modelo, si no modificamos el núcleo duro de este modelo que se mantiene desde la época del menemismo y el duhaldismo. Ese núcleo duro del modelo es lo que hay que cambiar.


Jorge Rulli. Horizonte Sur. 18 De junio de 2005

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